COCETA publica el informe ‘El valor diferencial del cooperativismo 2025’, que constata el interés de los emprendedores por las cooperativas de trabajo

COCETA ha publicado el informe ‘El valor diferencial del cooperativismo 2025’, elaborado por Ana Olveira Blanco, consultora e investigadora de Abeluria, S. Coop y Belén Castro Núñez, Rosa Santero Sánchez, Lidia de Castro Romero, Sergio Pérez Ruiz y Víctor Martín Barroso, del grupo de investigación EMERLAB de la Universidad Rey Juan Carlos. El estudio da continuidad al informe editado por COCETA en 2024, ampliando su alcance con los datos más recientes sobre la creación de cooperativas de trabajo (CTA).

El objetivo del estudio es ofrecer una visión actualizada y exhaustiva sobre el valor diferencial del cooperativismo en España, centrando la atención en las CTA y alineándose con la Estrategia Española de Economía Social 2023-2027, particularmente en su línea de actuación orientada a “promover la elaboración y difusión de estadísticas relativas a la Economía Social desagregadas por tipo de entidad”. Este análisis incluye indicadores como el número de cooperativas creadas, los empleos generados, la distribución territorial y sectorial, así como las tendencias emergentes del cooperativismo en su conjunto.

Una de las principales novedades de esta edición ha sido la incorporación de los datos actualizados de la Seguridad Social, incluyendo la evolución del empleo por cuenta propia y ajena. El informe incorpora también, por vez primera, el análisis del valor social del cooperativismo, entendido este como su contribución diferencial a la cohesión social, territorial y a la sostenibilidad.

Principal vía del emprendimiento en economía social

Según las principales conclusiones del Informe, el cooperativismo, y de manera significativa el cooperativismo de trabajo asociado, constituye un componente estructural y estratégico del sistema productivo español y de la economía social. El análisis del período 2014-2024, junto con la explotación de fuentes estadísticas diversas, entre ellas el CIRIECSTAT, pone de manifiesto que el modelo cooperativo presenta una capacidad diferencial para generar empleo, reforzar la cohesión social y territorial y contribuir a un desarrollo económico más equilibrado y sostenible.

Los resultados constatan que las CTA se consolidan como la principal vía de emprendimiento colectivo en economía social, con 16.000 cooperativas creadas en el periodo analizado, representando de forma sostenida en torno a tres cuartas partes de las nuevas cooperativas creadas tanto en 2024 como en el conjunto de la década.

Aunque se observa una consolidación del micro cooperativismo -con tamaños medios reducidos y un menor número de personas socias fundadoras-, esta tendencia se alinea con los patrones actuales del emprendimiento general en España.

Los datos muestran también que el cooperativismo en su conjunto, incluyendo el agroalimentario y de consumo, mantiene una presencia estable en el sistema de la Seguridad Social, con más de 335.000 personas afiliadas en 2024, lo que confirma su relevancia cuantitativa como generador de empleo.

Al mismo tiempo, el Informe advierte que persisten diferencias territoriales significativas, vinculadas a la existencia de ecosistemas institucionales de apoyo, tradición cooperativa y marcos normativos diferentes.

Empleo más inclusivo

En cuanto al análisis comparado del impacto socioeconómico del cooperativismo frente a otras formas societarias, se observa que el perfil del empleo en las CTA es un perfil más inclusivo, con una mayor capacidad para integrar mujeres, personas jóvenes y personas con menor nivel de cualificación. Asimismo, el cooperativismo contribuye de manera significativa a la cohesión territorial, al mostrar una mayor implantación relativa en ciudades intermedias, pequeñas y zonas rurales, desempeñando un papel relevante en la lucha contra la despoblación y en la generación de empleo femenino en entornos con menores oportunidades laborales.

No obstante, el análisis empírico pone de relieve también tensiones internas y retos pendientes. En particular se constata una mayor incidencia de la temporalidad contractual en las cooperativas en comparación con otras formas societarias, así como un uso intensivo de contratos fijos discontinuos. Aunque estos mecanismos pueden aportar flexibilidad organizativa, introducen también riesgos en términos de estabilidad y continuidad del empleo.

En el plano retributivo, los salarios medios son inferiores, pero presentan una menor dispersión interna y una estructura más equitativa.

Desde la perspectiva de género, el estudio confirma que las cooperativas contribuyen a reducir las brechas entre mujeres y hombres en términos de participación y progresión profesional, aunque dichas brechas no desaparecen por completo. Persisten desigualdades asociadas a la parcialidad, la temporalidad y las diferencias salariales, lo que evidencia la necesidad de profundizar en políticas y prácticas específicas de igualdad también dentro del ámbito cooperativo.

Multiplicar el impacto

El presidente de COCETA, Luis Miguel Jurado, se ha referido al Informe señalando que sus resultados  “apuntalan una realidad: que este país no puede permitirse dejar de apostar por el cooperativismo de trabajo, que además vuelve a demostrar que es mucho más que una fórmula empresarial: es una herramienta de cohesión social, igualdad y arraigo territorial”.

Jurado ha apelado al necesario impulso institucional, desde todas las administraciones: “Con políticas adecuadas podemos multiplicar nuestro impacto y contribuir aún más a un desarrollo económico más justo, democrático y equilibrado”.

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