El nuevo desafío de los autónomos es el alquiler, más de 600.000 soportan el coste al alza del alquiler de la vivienda, del local o de ambos

El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de la Unión de Profesionales del Trabajo Autónomo (UPTA) advierte que alrededor del 30 % de los cerca de dos millones de autónomos están directamente expuestos al mercado del alquiler, una situación que se ha agravado en los últimos dos años. Esto supone aproximadamente 600.000 trabajadores autónomos afectados por la evolución de los precios residenciales y de locales comerciales u oficinas.

Tal y como señalan desde UPTA, el encarecimiento de los alquileres se ha convertido en un factor de presión creciente para cientos de miles de trabajadores autónomos. Según las estimaciones, el alquiler de vivienda se ha encarecido de media alrededor de un 14 % entre 2024 y 2026, mientras que el de los locales comerciales ha aumentado aproximadamente un 12 %.

Una evolución que tiene una incidencia especialmente relevante entre quienes necesitan un establecimiento para desarrollar su actividad y, al mismo tiempo, viven en un inmueble arrendado.

Un gasto inabarcable

El análisis de UPTA, elaborado a partir de la oferta publicada en los principales portales inmobiliarios, compara los precios de viviendas y locales de características similares en distintas ciudades españolas.

El resultado muestra diferencias territoriales, pero también una tendencia común, y es que entre las principales ciudades españolas, en Madrid, por ejemplo, el gasto mensual de un trabajador autónomo en el alquiler ha pasado de unos 2.700 euros en 2024 a 3.100 euros en 2026. Son 400 euros más al mes, lo que supone un incremento de 4.800 euros al año. En Barcelona, el coste conjunto se sitúa actualmente en unos 2.700 euros, frente a los 2.450 de hace dos años. También se registran incrementos en Santander, Vigo, Cáceres y Jaén, con aumentos anuales que oscilan entre los 1.800 y los 3.000 euros.

Freno al crecimiento

Para UPTA, el impacto de estas cantidades debe analizarse teniendo en cuenta la capacidad económica de cada actividad y territorio. Un gasto fijo de 1.200, 1.500 o 3.000 euros mensuales puede reducir considerablemente el margen disponible para afrontar otros costes vinculados al negocio, como suministros, cotizaciones, mercancías, salarios, impuestos o financiación.

El aumento de los gastos fijos puede limitar también la capacidad de los autónomos para invertir y hacer crecer sus negocios. La subida de los alquileres puede dificultar la renovación de maquinaria, la adquisición de vehículos profesionales, las reformas de los establecimientos, la digitalización o la contratación de nuevos trabajadores.

Desde esta perspectiva, UPTA considera que la evolución de los alquileres debe incorporarse al análisis de la situación económica del trabajo autónomo. La facturación de un negocio no refleja por sí sola su capacidad económica si los costes necesarios para mantener tanto la actividad como el hogar crecen a un ritmo más elevado.

Para UPTA, garantizar una oferta suficiente de locales comerciales a precios asumibles debe formar parte de las políticas destinadas a proteger el trabajo autónomo, el comercio de proximidad y los servicios que contribuyen a mantener la actividad económica de barrios, pueblos y ciudades.

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