UATAE reclama que la igualdad salarial llegue también al trabajo autónomo: las mujeres siguen soportando una brecha de ingresos del 30 %

La Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) hizo público un reclamo por el Día Internacional de la Igualdad Salarial, que se celebra anualmente cada 18 de septiembre, en el que pedía que las políticas de igualdad incorporen de forma específica a las trabajadoras autónomas. Entre las medidas figuran que se refuercen la corresponsabilidad y protección social, y que se avance en mecanismos que eviten que asumir los cuidados termine suponiendo una penalización económica y profesional para las mujeres.

Según la agrupación, la brecha salarial no desaparece cuando una mujer trabaja por cuenta propia, ya que la desigualdad sigue presente en los ingresos que genera su actividad y termina acompañándola durante toda su vida laboral. Por ello pidió que se pusiera el foco en políticas destinadas a combatir la desigualdad económica entre mujeres y hombres.

Cifras indiscutibles

La brecha de ingresos entre mujeres y hombres autónomos ronda el 30 %, una desigualdad que se prolonga más allá de la vida laboral y se traduce en una brecha del 41 % en las pensiones de las trabajadoras por cuenta propia. En este sentido, la secretaria general de UATAE, María José Landaburu, expresó que “la igualdad salarial no puede terminar donde acaba la nómina, las autónomas también sufren una desigualdad económica que condiciona sus proyectos y su futuro, no podemos hablar de igualdad salarial dejando fuera a 1,3 millones de trabajadoras autónomas”.

Los últimos datos muestran, además, que, de los 3,48 millones de trabajadores autónomos registrados, 1,29 millones son mujeres, frente a 2.19 millones de hombres. Las mujeres representan únicamente el 37 % del colectivo, pese a que su número crece a mayor ritmo, un 2,1 % durante el último año frente al 1,8 % de los hombres.

Dejar de trabajar para cuidar

Para UATAE, hablar de brecha en el trabajo autónomo obliga también a hablar de cuidados. Las responsabilidades familiares y domésticas no remuneradas reducen el tiempo que muchas mujeres pueden dedicar a su actividad y, con ello, su capacidad para generar ingresos y desarrollar profesionalmente sus negocios. Los cuidados, junto con la concentración de las autónomas en actividades de menor rentabilidad y las dificultades de acceso a financiación, son los factores que explican esta desigualdad.

“La brecha salarial también hay que buscarla donde no se ve”, sostuvo Landaburu. “Está en las horas que una autónoma deja de trabajar para cuidar, en las oportunidades profesionales a las que renuncia y en los ingresos que deja de generar. Seguimos haciendo descansar buena parte de los cuidados sobre las mujeres y después nos sorprendemos de que lleguen al final de su carrera profesional en peores condiciones económicas”, continuó.

Esta desigualdad, además, se acumula con los años. Ingresar menos durante la actividad condiciona la capacidad de cotización y termina teniendo consecuencias sobre la protección social y la jubilación. De ahí que la brecha de ingresos no pueda abordarse como una fotografía aislada, sino como un problema que atraviesa toda la trayectoria profesional de las autónomas. Una de las principales dificultades sigue siendo conocer con precisión el alcance de esta desigualdad.

UATAE lleva años reclamando estadísticas más amplias y desagregadas por género sobre la realidad económica del trabajo autónomo, que permitan conocer los ingresos y las condiciones en las que desarrollan su actividad mujeres y hombres. Una reivindicación que la Organización considera imprescindible para diseñar políticas capaces de corregir las brechas existentes.

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