Documento: Declaración de la Economía Social Valenciana

El nuevo Foro de la Economía Social de la Comunitat Valenciana (FES CV) firmó el pasado 28 de octubre una declaración, cuyo origen se encuentra en la designación de Valencia como Capital Española de la Economía Social 2024. Inicialmente, la declaración iba a hacerse pública en el acto de cierre de dicha capitalidad, pero no fue posible a causa de la trágica DANA que asoló la provincia de Valencia el 29 de octubre de 2024.

En el segundo aniversario de la DANA, el Foro firmó esta Declaración, cuyo contenido se reproduce íntegramente a continuación:

DECLARACIÓN DE LA ECONOMÍA SOCIAL DE LA COMUNITAT VALENCIANA

En febrero de 2024 la ciudad de Valencia fue declarada capital española de la economía social por el Ministerio de Trabajo y Economía Social y el Consejo Estatal para el Fomento de la Economía Social, a partir de la candidatura promovida por el Ayuntamiento de Valencia y la Generalitat Valenciana, a petición de la Confederació de Cooperatives de la Comunitat Valenciana (Concoval). La solicitud de Concoval llegó avalada por numerosas organizaciones de la sociedad civil valenciana, entidades del ámbito socioeconómico y académico y entidades y empresas relevantes de la economía social, además de instituciones como Les Corts o el Comité Económico y Social de la Comunitat Valenciana, en el que están representados los principales agentes sociales.

Valencia vivió aquella capitalidad marcada por dos tragedias que conmovieron a nuestra sociedad: el devastador incendio del barrio de Campanar, ocurrido el 22 de febrero, y la DANA que afectó a buena parte de la provincia el 29 de octubre, con las terribles secuelas de tantas vidas destrozadas, de miles y miles de ilusiones rotas y de proyectos hundidos tras toda una vida de anhelos personales y esfuerzos colectivos.

En este escenario de adversidades, la economía social valenciana fue puesta a prueba, demostrando su vitalidad y su extraordinaria capacidad para hacer frente a los desafíos.

Desde el primer momento de la catastrófica DANA, las entidades de la economía social valenciana y española se volcaron en ayudar a las poblaciones afectadas. Esta vibrante respuesta de la economía social no fue fruto de la casualidad, sino la aplicación práctica de sus valores. La respuesta solidaria del sector fue inmediata y contundente. Desde las cooperativas hasta el ingente despliegue del tercer sector de acción social y la movilización de miles de personas voluntarias, la economía social demostró ser un pilar fundamental de la resiliencia y la cohesión de nuestra sociedad.

Precisamente, la fuerza e importancia de la economía social radica en los valores que la definen y que son los que la configuran como un pilar imprescindible para un desarrollo sostenible e inclusivo. Son valores que se inspiran en la cultura del trabajo, la participación democrática y la solidaridad; en la cooperación y en la subordinación del capital a la satisfacción de las necesidades humanas.

Estos son los valores que vertebran los compromisos de la economía social con la sociedad valenciana ante los retos y amenazas del cambio climático, las guerras, las desigualdades, la exclusión social y el racismo, el desempleo, el trabajo precario, el expolio de los agricultores y las crisis pandémicas.

Frente a estos desafíos, la economía social quiere reiterar, una vez más, sus compromisos con la sociedad valenciana:

COMPROMISO con el empleo decente, estable y de calidad. Impulsamos este empleo a través de dos grandes vías complementarias. Por un lado, promoviendo iniciativas de emprendimiento colectivo mediante proyectos empresariales participativos y competitivos, y consolidando experiencias cooperativas que constituyen una historia de éxitos de democracia económica en ámbitos como la enseñanza, la distribución comercial, el crédito, la industria, la construcción o los servicios. Y, por otro lado, fortaleciendo a las entidades no lucrativas del tercer sector como generadoras de empleo no deslocalizable y con alto valor social, especialmente en los ámbitos de los servicios a las personas, la inclusión y la garantía de derechos.

COMPROMISO con el desarrollo en el medio agrario y rural a través del asociacionismo cooperativo, racionalizando la producción, internalizando la generación de valores añadidos y creando nuevas fuentes de riqueza. La agricultura, más que ninguna otra actividad, es patrimonio y símbolo de la forma de ser y de hacer de nuestro pueblo y, por ello, la economía social tiene la legítima satisfacción de haber desarrollado en su seno actividades empresariales con un liderazgo consolidado.

COMPROMISO con las personas y la economía de los cuidados. Apostamos por un modelo que dignifique y humanice todas las etapas de la vida, especialmente la longevidad y la dependencia. Frente a modelos puramente mercantiles, la economía social promueve servicios de proximidad, profesionalizados y centrados en la persona, garantizando la calidad y la humanidad en la atención

COMPROMISO con la cohesión social y la garantía de derechos de las personas más vulnerables. El fuerte tejido asociativo del tercer sector de acción social no solo busca la integración, sino que es un actor clave en la lucha contra la desigualdad, la exclusión y la discriminación, fomentando la participación ciudadana y el voluntariado como herramientas de transformación social.

COMPROMISO con la innovación y la economía del conocimiento. No solo nos comprometemos a apoyar las redes universitarias y centros de investigación valencianos de la economía social, que constituyen una referencia internacional de primer nivel, sino a impulsar activamente la transferencia de ese conocimiento al sector. Nos comprometemos a fomentar la innovación social y la digitalización en nuestras entidades, cooperativas y asociaciones, para aplicar ese conocimiento en dar respuestas nuevas y eficaces a los retos sociales y empresariales

COMPROMISO por una transición ecológica justa y con la sostenibilidad. Asumimos la protección del medio ambiente como un principio de gestión. Nos comprometemos a ser agentes activos de esta transición, impulsando modelos de producción y consumo responsables, como la economía circular (que además genera inserción laboral), el fomento de comunidades energéticas locales y la promoción de la agricultura sostenible. Pondremos especial énfasis en que esta transición sea ‘justa’, asegurando que no deje a nadie atrás y combatiendo la pobreza energética desde nuestras entidades de acción social.

Estos compromisos, inequívocamente asumidos por la economía social valenciana, confieren a esta una clara dimensión de servicio público. Por ello, emplazamos a las administraciones públicas a asumir plenamente nuestras potencialidades, estableciendo verdaderos compromisos recíprocos. Más allá de estimular iniciativas, ello implica remover obstáculos mediante instrumentos concretos como: el despliegue efectivo de la contratación pública responsable y las cláusulas sociales; el desarrollo de herramientas de colaboración público-social como los conciertos sociales para la prestación de servicios a las personas; y el establecimiento de marcos de financiación estables que reconozcan a nuestras entidades como agentes de interés general.

Todo ello nos permitirá avanzan en la consecución de objetivos comunes y de interés público, que las organizaciones firmantes de esta DECLARACIÓN DE VALENCIA DE LA ECONOMÍA SOCIAL asumimos como propios a través de los compromisos anteriormente contraídos. Objetivos complejos, pero necesarios, si se quiere asegurar una senda de progreso y bienestar para nuestro pueblo. Y objetivos posibles, si los diferentes sectores sociales y económicos y las administraciones públicas los asumen como propios y se comprometen solidariamente en su consecución.